Empezando desde el confinamiento

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Fotografía de duraznos en su rama.

“Some changes look negative on the surface but you will soon realize that space is being created in your life for something new to emerge.”

Eckhart Tolle

¿Quién lo diría? La realidad ha superado cualquier ficción. El confinamiento ha puesto en evidencia la fragilidad de los sistemas en los que confiamos el desarrollo de nuestras vidas y el progreso de nuestra sociedad.

Cuando se habla de la pandemia es inevitable sacar a tema lo poco preparados que estamos y hasta lo primitivos que parecemos. Hasta ahora nuestro mejor antídoto contra esta enfermedad se basa en uno de los inventos más antiguos de la historia: el jabón.

Cuando se habla de los efectos de esta parálisis económica, es imposible cerrar los ojos ante lo obvio: los que tienen mucho se enriquecen y los que tienen poco se empobrecen.

Es difícil mantenerse con buen ánimo al mirar al futuro con un presente tan incierto.

Pero cuando observas más allá de las críticas, más allá de las opiniones de los expertos, más allá de los datos y de los pronósticos de los economistas, puedes encontrar las brechas, hallas espacios de oportunidad por todas partes.

Y el Internet y la Web son en gran parte responsables de estas oportunidades.

Tantas nuevas plataformas están permitiendo el crecimiento de nuevos modelos de trabajo, de producción, de negocio. Desde aquellos que obligadamente tienen que trabajar en remoto, hasta los que utilizan el streaming y las criptomonedas para sacar máximo provecho a sus talentos.

Para mí el «Gran Confinamiento» solo significa una cosa: un gran cambio positivo.

Lo sé, parece innecesariamente optimista y hasta ingenuo pensar que algo muy bueno puede salir de ralentizar al mundo por la amenaza de una enfermedad altamente infecciosa.

Pero cuando le quitas la mirada a las noticias, cuando le das una pausa a las redes sociales y le prestas atención a la calma de las ciudades, puedes ver que este freno a nuestras actividades ha venido a purificar nuestro aire, ha permitido que la creatividad florezca en medio de la necesidad de pagar las deudas, que más papás pasen tiempo de calidad con sus hijos, que más personas brinden su apoyo al desarrollo de la ciencia, que se lea más y se consolide una sociedad mejor informada.

Hace 100 años se combatía a la gripe española con contados instrumentos científicos, con condiciones insalubres y con pocos médicos que usaban más que nada su intuición y conocimientos limitados para tratar sin medicinas efectivas a enfermos que se les iba la vida. La humanidad apenas y sorteó los millones de decesos que produjo ese microorganismo.

Hoy tenemos Google, Whatsapp, Youtube, Amazon, plataformas de comercio en línea, blogs, Zoom. En cuestión de semanas en un proyecto de ingeniería social global, la mayoría del mundo acordó por voluntad propia que lo mejor era recluirnos en casa para evitar el desastre en los centros médicos.

Hoy podemos actuar de manera más rápida para combatir la nueva gran depresión económica y además tenemos más herramientas para hacerlo. No solo podemos desarrollar nuevos productos en cuestión de semanas, podemos trabajar en los sistemas con los que administrar y supervisar nuestras nuevas creaciones y tenemos las herramientas para corregir aquellos sistemas que no funcionan adecuadamente.

Lo que queda es estar preparados para lo que viene, y esto significa dos cosas: entender el comportamiento humano, es decir, voltear a ver a la historia y descubrir cuáles son nuestros patrones de conducta ante situaciones parecidas. Y lo segundo es comprender en qué terreno nos desenvolvemos, osea: cómo está nuestra ciudad, cómo está nuestro país, qué cosas se necesitarán, qué cosas probablemente provocarán enfrentamientos sociales, qué decisiones políticas serán las que regirán el comercio y el desarrollo social.

Y con toda esta información, hacer planes de acción, hacer mapas de las rutas que podremos tomar. Y la web, y el internet y las buenas fuentes de información nos ayudarán a lograrlo.

La frase “eres lo que consumes” es completamente cierta, y si consumes información precisa, cercana a los hechos, bien pensada, transparente y honesta, podrás tomar mejores decisiones, que te favorezcan a tí, y que favorezcan a los tuyos. Si decides perder tu tiempo en horas de entretenimiento y en cubrir tus miedos con teorías conspiratorias y noticias tendenciosas, vivirás a la deriva de lo que otros decidan.

Creo que es un buen momento para ser útil, para ser productivo y sobre todo para disfrutar esas cosas simples que tenemos el día de hoy. La pandemia es algo terrible, pero es necesario aprovechar lo bueno que trae, incluso en medio del dolor de ver caer enfermos a tus seres queridos y de la muerte.

Microvideo de duraznos en un árbol movidos por el viento
Peaches Season

En esta parte del mundo ya es época de duraznos, mi fruta favorita. Y soy afortunado porque tengo un árbol cerca que está cargado de estos jugosos, carnosos y exquisitos frutos. No falta mucho para que estén completamente maduros y listos para comer. Los pájaros que rondan el árbol a diario y yo sabemos que es bueno agradecer que la naturaleza aún es dadivosa con nosotros.


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