Fotografía del palacio legislativo de San Lázaro en Ciudad de México

Hay que llamarle la atención al Senado

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Hi there!

Es domingo y sé que estás en la comodidad de tu casa viendo una serie, leyendo un libro o terminando pendientes (like me) y creo que estarás de acuerdo en que tú y yo somos afortunados de poder disfrutar unas horas de calma antes de regresar al trabajo mañana.

Sé que este año ha sido bastante difícil, sé que llevamos 102 días de haber iniciado el año pero se sienten como si fueran 467 días del 2020, y durante este periodo mi ánimo como el de muchos no tuvo las mejores expectativas, pero hoy, hoy me siento optimista.

Posiblemente sea porque mis seres queridos han sorteado las infecciones del coronavirus o porque mis papás afortunadamente tienen buena salud y han recibido sus dosis de vacuna de Astra Zeneca, o porque gracias a mi incesante exploración tecnológica estoy firmemente convencido de que el Internet y sus invenciones permitirán a muchos acceder a un mejor nivel de vida en el futuro próximo, o no sé porqué ha vuelto mi optimismo, igual y es la primavera lo que me pone de buen mood.

Lo que sí sé, es que aún así, los retos existen y las dificultades que se asoman en el camino están muy cerca.

Datos por aquí y por allá

Una de las dificultades que tristemente es necesario pelear por evitar en los días que vienen, es el uso de nuestros datos biométricos, de tus datos, de mis datos, de los datos de todos (los que vivimos en México).

Vivimos en la era que basa su economía en el aprovechamiento de los datos que generamos al utilizar cualquier plataforma, eso todos lo sabemos. También, vivimos en una era en la que los datos son vulnerables y muchas de las empresas que deberían cuidarlos son las primeras en utilizarlos sin ética, pero más desafortunadamente, hay gobiernos y encargados de crear políticas que creen que el poseer los datos personales de una nación es un juego del que pueden sacar partido.

Estoy hablando de que en estos días, el senado de México está por aprobar un dictámen que buscaría crear un padrón nacional de usuarios de telefonía móvil, y es una terrible idea por muchas razones, especialmente porque busca utilizar nuestros datos biométricos (como la huella dactilar, el reconocimiento facial y otros).

Primero que nada, el gobierno mexicano ha demostrado ser incompetente para manejar bases de datos en el pasado y en el presente:

  1. Existía un registro de datos personales ligados al número de teléfono móvil conocido como RENAUT, esta base de datos fue robada y vendida en el mercado negro.
  2. El gobierno por alguna razón perdió una parte de la base de datos del registro nacional de población, la CURP, y hoy muchas personas no tienen este código para hacer trámites personales.
  3. La plataforma para registrar adultos mayores que querían recibir la vacuna contra COVID19 no funcionó (estaba mal programada) y terminó por ser un fracaso mediático y un desperdicio de recursos para el sistema logístico de aplicación del medicamento.

Ahora, la justificación de los senadores es que, una base de datos biométricos ligada al número telefónico serviría para reducir los delitos, cosa que, no tiene evidencia… Además, ya existen mecanismos para determinar si un teléfono ha sido utilizado para cometer un delito, solo que los senadores parecen no querer aceptar su existencia.

Te pido que leas este ficha técnica de R3D, una organización para la defensa de los derechos digitales, donde explica este mecanismo y porqué es mala idea tener una base de datos biométricos y registro de números telefónicos móviles centralizada.

Y para terminar y como pura opinión personal basada en lo que he aprendido tras años de estudiar el uso de la tecnología…

Puede haber un gran problema si un gobierno, que ha demostrado incompetencia para manejar datos sensibles, puede acceder a los datos más íntimos de la identidad de una persona y utilizarlos para endurecer sus políticas. En Estados Unidos, aún sigue el debate sobre el uso que se tiene de los datos personales por parte de las grandes empresas tecnológicas y la agencia de seguridad nacional. En China, los ciudadanos han aceptado estóicamente que se les evalue socialmente su comportamiento a cambio de puntos para acceder a servicios básicos como el transporte.

Como te imaginarás, una base de datos biométricos es una mina de oro, porque de ella se puede extraer información muy rica y que si es mal utilizada o cae en las manos equivocadas puede ser el inicio de una serie de problemas más críticos para los que el gobierno claramente no está preparado.

Si tienes oportunidad, publica en redes sociales esta preocupación y taggea al senado mexicano, no dejes que fuerzas políticas decidan sin inteligencia un tema tan delicado.

Pero volviendo al optimismo…

Empezando desde el confinamiento

Estoy reeditando todas las publicaciones hechas en mi sitio, creo que merecen una segunda oportunidad y quiero que sean textos que la gente disfrute leer hoy y mañana y encuentren útiles hoy y muchos años más.

Este es un fragmento del primer texto que publiqué en mi plataforma:

Para mí el «Gran Confinamiento» solo significa una cosa: un gran cambio positivo.

Lo sé, parece innecesariamente optimista y hasta ingenuo pensar que algo muy bueno puede salir de ralentizar al mundo por la amenaza de una enfermedad altamente infecciosa.

Pero cuando le quitas la mirada a las noticias, cuando le das una pausa a las redes sociales y le prestas atención a la calma de las ciudades, puedes ver que este freno a nuestras actividades ha venido a purificar nuestro aire, ha permitido que la creatividad florezca en medio de la necesidad de pagar las deudas, que más papás pasen tiempo de calidad con sus hijos, que más personas brinden su apoyo al desarrollo de la ciencia, que se lea más y se consolide una sociedad mejor informada.

Fragmento de «Empezando desde el confinamiento«

Como dije antes, mi optimismo sigue vivo y ese texto demuestra que con esa misma actitud empecé a trabajar en este nuevo studio y pretendo mantenerla.

Por ahora esto es todo, no olvides dejar tus comentarios.