Kavak y la oportunidad de la inseguridad

PUEBLA, México. Mis sobrinas necesitaban un automóvil para ir a la universidad, su mamá, mi hermana, empezó a buscar coches en Facebook Marketplace. El coche que buscaba debía cumplir con un pequeño grupo de requisitos: tenía que ser compacto, es decir un hatchback, tenía que ser ahorrador, de preferencia con transmisión automática y bien equipado, ¡ah! y tenía que ser bonito. Cuando me enteré que estaba viajando a estados vecinos para ver algunos modelos que se acomodaban a su presupuesto, decidí intervenir y ofrecerme como intermediario para encontrar el auto perfecto, solo que, en vez de arriesgarme a buscar por el océano de anuncios de autos de dudosa calidad, me fui a la segura, lo busqué en kavak.com.

Kavak es una plataforma en línea para la compra y venta de automóviles de segunda mano, utiliza el software de la web y el Internet para desplegar un catálogo de automóviles que compra y vende en la República Mexicana. Kavak, a diferencia de las agencias de seminuevos y de vehículos usados, tiene un alto estándar: vehículos en muy buen estado comercializados desde el 2010 y con menos de 110,000 kilómetros recorridos en. La empresa se encarga de dar mantenimiento a los autos y especialmente de presentar toda la información básica necesaria para comprar uno usando su sitio web. Te permite agendar una visita para verlo en persona. Te da garantías de uso y una vez apartado por tan solo MX$1,500.00 (~USD$75.00) puedes hacer una prueba del vehículo. Al comprar el auto, la empresa se hace cargo del papeleo básico (que puede llegar a ser tedioso) y finalmente lo lleva con todos los papeles en orden hasta tu casa. Además te permite comprar un coche de contado o bajo financiamiento después de una evaluación crediticia. Por otro lado Kavak compra tu auto, o lo toma a cuenta para que adquieras uno que ya posee la empresa, basando su oferta de compra en un algoritmo que supuestamente ellos han diseñado y les permite dar la mejor oferta inicial posible, después de hacer una inspección forzosa del vehículo viene la oferta final.

La experiencia de compra en Kavak es interesante. Igual que en otras plataformas de compra y venta de vehículos, hallar el auto es sencillo, la categorización y la organización de la información en el sitio web es sencilla de utilizar. Comprar el automóvil es as smooth as possible, solo das click en el botón indicado e inmediatamente te lleva a los datos básicos que en cualquier plataforma de ecommerce se solicitan. Vender tu auto a Kavak requiere más esfuerzo y dependiendo de la oferta que te hagan sabrás si lo ha valido. Aún no pruebo la plataforma para venderles un auto, pero sé que en el último año han incrementado su compra de vehículos (al parecer suscitado por la inseguridad laboral provocada por el confinamiento), así que seguramente hay muchas personas satisfechas con las ofertas de la empresa por sus vehículos.

Debo decir que los vehículos en general se ven en muy buen estado. Eso fue algo que me sorprendió cuando visitamos el almacén/estacionamiento de la empresa. Aunque el personal era poco en el local, los visitantes de los vehículos y futuros compradores eran bastantes. Al final mi hermana compró un Ford para mis sobrinas, justo el auto que querían y el precio apenas y salió ligeramente de su presupuesto.

La diferencia entre Kavak y plataformas como Mercado Libre está en que en su modelo de negocios está contemplado el comprar los vehículos usados, invertir en darles un buen mantenimiento, guardarlos en su almacén (que son básicamente estacionamientos de varios pisos) y ponerlos a la venta en su catálogo en línea. Otras plataformas son meros intermediarios, no se responsabilizan de lo que un dueño ofrece en su anuncio de venta y de la seguridad de compra del nuevo propietario del vehículo. Kavak va más allá, mitigando las incertidumbres, certificando y garantizando el buen funcionamiento de los vehículos además de darle consistencia legal y financiera a todo el proceso.

Cómo consumidor de automóviles, cómo introvertido natural que soy y sumándole la enorme inercia que siento con tan solo pensar en los trámites burocráticos que involucra comprar o vender un automóvil, agradezco que exista Kavak.

La startup tiene poco más de 5 años de existir. Tecnológicamente hablando, no se nota que haya un hito en la historia de la innovación disruptiva atribuible a sus sistemas. Más bien, Kavak, como muchas plataformas de servicios y comercio, hace un shift de lo físico a lo digital, utilizando el software para simplificar la tarea de comprar un automóvil de segunda mano. Pero es posiblemente gracias a las rondas de inversión de Venture Capital que Kavak ha podido ejecutar su estrategia de negocios (incluidos los patrocinios a Checo Pérez) y es esta inyección de capital lo que la eleva demasiado por encima del terreno de las agencias de vehículos seminuevos y usados, sin este dinero, no podría entregarse a la tarea de comprar miles de autos al año e invertir en hacerlos más atractivos a los posibles compradores.

La empresa tiene mucho a su favor para su futuro: el mercado de vehículos de segunda mano en México es substancialmente grande, la comercialización de estos automóviles es menos susceptible a los abruptos cambios de la economía nacional, las tendencias de consumo indican una mayor predilección por el uso de las plataformas para la compra de bienes con alto riesgo financiero, la narrativa detrás del automóvil como objeto de valor hace que su precio se mantenga ligeramente estable y muchos propietarios optan por cambiar de vehículo a los 3 o 4 años de haberlo adquirido. Además, la crisis del coronavirus vino a poner en jaque el empleo de muchas personas y el automóvil es uno de los bienes que puede sacrificarse a favor del efectivo inmediato. Pero más que nada, una de las oportunidades que Kavak aprovecha maravillosamente es la creciente inseguridad en la compra y venta de automóviles usados y esta no es fruto de las circunstancias del momento o de la contracción económica del país, no, es un problema más profundo y preocupante.

México es un país que ha estado en un eterno estado de violencia, que se silencia por algunos años pero se vuelve muy ruidoso en las décadas posteriores. La seguridad personal se ha vuelto un tema crítico de discusión y la seguridad financiera ya no solo se ve amenazada por las intransigentes tácticas y modelos de negocios de grandes corporaciones o por los altibajos de la salud financiera nacional, sino por la imparable infiltración de los delitos y la corrupción en todo tipo de mercados, industrias e instituciones. La desconfianza, se ha convertido en una actitud primaria al momento de establecer una nueva relación comercial y al Estado le cuesta toneladas poder dar vuelta a esta corrosión que lleva décadas desintegrando su poder como autoridad.

Las plataformas como Kavak, vienen a mitigar para el consumidor mucha de la opacidad de los procesos, lubrican los sistemas y sirven de manera efectiva para evitar las malas mañas y los fraudes. Lo que me surge como duda es si el abandonar la confianza de comerciar y negociar persona a persona y sustituirla con procesos digitales a la larga será en verdad una oportunidad para transparentar todas nuestras transacciones desde las de comercio hasta las gubernamentales (de paso enriqueciendo a los creadores e inversionistas de estas invenciones del Internet) o resultará en un paliativo para el profundo problema de corrupción y delitos que atraviesan al país como los múltiples proyectiles que se han disparado desde la fundación de los primeros estados en esta región del continente que hoy designamos y conceptualizamos como México.

Esperar es lo único que queda creo, solo así podremos ver los verdaderos efectos de la digitalización de la seguridad. Como consumidores y usuarios de la plataforma (sea Kavak o cualquier otra) nuestra responsabilidad es no flaquear en exigirle a las startups de hoy que mañana sostengan las buenas prácticas con las que iniciaron, porque al fin y al cabo es un ganar-ganar para todos. Pero como ciudadanos, darle la vuelta a la inseguridad es un problema más delicado, porque no hay un responsable concreto ni  hay a la fecha una autoridad que pueda restituir el daño hecho al concepto del estado de derecho con el que nos gustaría vivir. Tal vez, como personas que disfrutamos de la cultura de nuestro país y que queremos mejorar a nuestra nación, debemos seguir el ejemplo de Kavak y otras plataformas y, como vislumbro en una de los efectos positivos de estas plataformas, aprovechar y sistematizar nuestras interacciones más críticas, establecer procesos que mitiguen la incertidumbre y una vez construidos estos complejos sistemas, utilizarlos como base para reconstruir la confianza entre nosotros para poder volver a establecer relaciones comerciales personales y beneficiarnos con el software del Internet para realmente utilizar a esta tecnología como una auténtica plataforma para pasar de la antipatía comercial a una renovada empatía de transacciones y confianza en nuestra palabra para hacer negocios que se cierren con un apretón de manos. Suena muy optimista, lo sé, ¿pero qué caso tendría hablar de esto sin contribuir un poquito a tener mejores ideas?

Al final, creo que el éxito de Kavak es una suma de consecuencias buenas y malas, que son parte de un fenómeno global que va más allá de lo que sucede en este país, pero si hay algo que se le debe reconocer a sus fundadores y a toda su organización, es el cuidado que están teniendo en establecer un buen negocio que cuida con suma atención al núcleo de sus operaciones, es decir, la experiencia de compra y la calidad de los vehículos mismos, eso es algo que va más allá de las condiciones del mercado y habla bien de lo que hoy es esta empresa.

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