Retratos de Isaac Newton y John Locke en una sola imagen.

Newton, Locke y el Internet como facilitador de las relaciones de valor

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Uno de mis mejores amigos de la infancia recientemente me pidió consejo para terminar su tesis de posgrado. Afortunadamente para mí, el problema no tenía que ver con la naturaleza de su carrera, sino con el encontrar una perspectiva fresca para salir del atascamiento mental al estilo arena movediza en el que se encontraba.

Él se dedica a la ingeniería química, por ende su tesis es muy técnica y científica, yo me sentí halagado y a la vez con un poco de inseguridad de que se acercara a mí para buscar consejo. Al fin y al cabo, nuestras disciplinas son muy distintas. Aunque es cierto que yo tengo un background en ingeniería mecánica y eléctrica, francamente no recuerdo cómo se obtiene la masa molar de nada y a duras penas recuerdo en qué consiste la Ley de Boyle y hoy en día paso más tiempo estudiando modelos económicos y tecnologías digitales que pensando en las leyes de la termodinámica.

Lo cierto es, que pese a no entender bien la naturaleza de su problema (está haciendo una tesis sobre la optimización de un reactor←según yo), sí comprendo bien el esfuerzo creativo por el que está pasando. Comprendo bien los altibajos emocionales de trabajar en un problema que no parece dar alguna solución viable y agradezco el tener una perspectiva propia para poder serle de ayuda a él o a cualquiera de mis amigos cuando así lo necesiten.

Estudiar química o cualquier ciencia o ingeniería requiere pensar en una forma metódica y estructurada, y desafortunadamente se tiene una mala concepción de que ser científico o ingeniero es tener poca creatividad o imaginación. Personalmente creo que el dedicarse profundamente a las ciencias químicas o físicas requiere de una mente muy creativa, muy curiosa, y es esta polaridad aparente de ser creativo y metódico a la vez lo que provoca que sean tan pocos los que eligen dedicarse a estas profesiones y eso deriva en que sean vistos como bichos raros y en que sean incomprendidos muchas veces.

Isaac Newton, así como otros genios de la física, no tenía una mente fija, su trabajo indica que podía saltar de disciplina a disciplina con una naturalidad y facilidad impresionantes. Newton no solo se dedicó a la física y la matemática, gran parte de sus obras se especializaron en la Alquimia (que en cierto sentido dio pie al desarrollo de la Química) y también llegó a tener una fuerte influencia en la economía de Inglaterra.

Si hay algo que resalta en la vida de las grandes mentes que fueron parte de cambios trascendentales en la historia del progreso humano occidental, es que no fueron simplemente inventores o estudiantes de la naturaleza aislados de otras mentes semejantes. No fueron simples genios que trabajaron todas sus vidas escondidos en oscuros laboratorios. Cuando observas la historia, puedes ver que tanto en la Grecia de los grandes pensadores, lo que conocemos como el Renacimiento, la Ilustración, la Revolución Industrial y nuestra actual revolución digital, en todas estas etapas aquellos que moldearon el futuro con sus invenciones y decisiones tenían relaciones muy cercanas a otros pensadores y personas clave. Este es un patrón interesante pero es igualmente interesante cuando notas que cada uno de estos individuos eran prolíficos en más de una disciplina.

Newton era amigo de John Locke, quien además de ser un filósofo badass, practicaba la medicina, conceptualizó el origen de la identidad y del yo, inspiró con su trabajo a la Ilustración y fue uno de los que promovieron la protección de los derechos de autor en las leyes inglesas. Como filósofo necesitaba de una creatividad abundante para postular sus conceptos y teorías, igual que Newton necesitaba de una poderosa creatividad para formular la Ley de la Gravitación Universal y el Cálculo Diferencial.

Quiero suponer que su amistad no era fruto de que ambos fueran cool (aunque se dice que Newton era un asshole), mas bien, creo que por ser tan prolíficos en campos tan distintos comprendían bien el esfuerzo creativo de cada uno, creo que sus diferencias en perspectivas y disciplinas nutrían sus ideas y les ayudaban a progresar en sus distintas empresas.

Y siento que hoy sucede lo mismo con Jack Dorsey (CEO de Twitter) e Elon Musk (CEO de Tesla), creo que sucede lo mismo entre Marc Benioff (CEO de Salesforce) y Anthony Robbins, John Mayer y Steve Jobs, y más famosamente entre Bill Gates y Warren Buffett. Sus amistades se vuelven muy nutritivas porque cada uno han vivido situaciones muy especiales y sus experiencias les ayudan a construir sus ambiciones, igual que sucedía entre Newton y Locke. Creo que en cada uno de estos casos, existía una empatía especial que era el fundamento de su amistad, era una especie de «empatía creativa».

Pero claro, no significa, que este tipo de relaciones de valor sean exclusivas de los CEO’s, presidentes, artistas y multimillonarios.

Cuando en épocas anteriores al Internet se conformaba una sumatoria de mentes brillantes, forzosamente tenía que ser en una locación específica del planeta como: Londres, Florencia, Paris o Austria. Pero hoy, los nuevos territorios son digitales; son Twitter, son los blogs, son los foros, Youtube, redes sociales especializadas, los newsletters, etcétera.

El Internet no es una tecnología revolucionaria solo porque su infraestructura es el producto de años de investigación en materiales y telecomunicaciones, sino porque como infraestructura, permite la construcción de plataformas que hacen posible que las interacciones humanas se traduzcan a un lenguaje binario y las necesidades fundamentales de nuestra especie se resuelvan en un instante a kilómetros de distancia con la magia del software y el hardware.

El Internet permite el acceso universal y democrático a oportunidades de conectar con otros seres humanos y dar pie al desarrollo de relaciones significativas y mutuamente nutritivas.


Después de saber en qué consistía el problema para terminar la tesis de mi amigo y de saber qué podía hacer yo por él, mi único consejo útil fue el recomendarle que saliera a tomar una caminata, que se despejara y que le permitiera a su mente trabajar en segundo plano para asentar los constituyentes de su proyecto después del torbellino de pensamientos.

Ahora, unos días después, creo que debo recomendarle que empiece a navegar por Internet, que haga búsquedas, que investigue a otros ingenieros y científicos que han pasado por algún problema semejante, que envíe un email, le tuiteé a alguien o publique un estado.

El Internet además de facilitar las transacciones y los mensajes también nos permite hacer visible nuestra vulnerabilidad y nos permite practicar la empatía y es un hecho que siempre habrá alguien dispuesto a ayudarnos, dispuesto a mandarnos un link o entablar una conversación mediante Mensajes Directos. Siempre habrá alguien con quien podamos entrar en sintonía creativa y de ella nazca una nueva relación, si no tan trascendental como la de Newton y Locke, al menos sí muy significativa para cada individuo.