Fotografía del libro "The Kitchen" publicado por Studio Olafur Eliasson

Olafur Eliasson, The Kitchen y el studio

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Los que trabajamos en el multiverso creativo somos criaturas especiales, no podemos estar quietos en una sola area del conocimiento, y al mismo tiempo, tenemos un profundo interés por una sola disciplina.

Para muchos de nosotros, el proceso creativo es de naturaleza dicotómica. Por un lado, la soledad, la introversión, la introspección, el enorme espacio personal y la atemporalidad de nuestro enfoque son totalmente necesarios para hacer posible una idea, y por el otro, la colaboración, la amalgama creativa, la plasticidad de las creencias de distintas personas y la intimidad de las relaciones son necesarias para que las ideas pasen de un experimento a una realidad impactante.

Y aunque muchos creativos tienden más a caer en la zona de los Tony Starks, de los Ricks, de los Newtons, la mayoría nos nutrimos de la electricidad de la presencia de nuestros pares, de la discusión y de la oposición de perspectivas. Muchos necesitamos trabajar con personas en espacios y momentos especiales, dedicados y diseñados para el quehacer inventivo.

Un estudio es un componente importante, y me atrevo a decir, hasta vital para todo aquel que vive de materializar sus ideas.

Casey Neistat por ejemplo, tiene un estudio sumamente funcional, moldeado a sus necesidades y estilizado con la crudeza de su caligrafía y la ergonomía del diseño más brutalista posible:

Casey Neistat’s Wildly Functional Studio

El estudio es como el apellido para un inventor, es el espacio en el cuál las ideas pasan de la regadera al prototipo. El estudio es tan importante que muchas veces hay que ir un paso más allá y pensar en él no solo como un espacio para trabajar, sino como una huerto para la nutrición creativa. Y cuando permites que otros aprovechen este lugar tan especial, cosas inimaginadas suceden.

Portada de 'The Kitchen'
Portada de’The Kitchen’*

The Kitchen’ es un libro muy interesante. Es literalmente una ‘love letter’ a la cocina del studio de Olafur Eliasson, artista que posiblemente conozcas por la docuserie estilo autobiográfica de Netflix llamada Abstract, donde puedes entrar un poco a la mente de personas que llevan la creatividad a un nivel casi olímpico.

Olafur Eliasson es un artista que utiliza a la luz como materia prima, y sus obras, desde sus instalaciones hasta sus conceptos, estudian la naturaleza de esta para construir ideas que te hagan ver con otra perspectiva (literalmente).

Fotografía de 'Stardust particle’, 2014, una instalación artística de Studio Olafur Eliasson para el Guggenheim Museum Bilbao. (fotógrafo: Jens Ziehe)
‘Stardust particle’. Guggenheim Museum Bilbao. 2014

En ‘The Kitchen’ nos encontramos con que la cocina no es meramente una necesidad resuelta para permitir que los artistas trabajen sin complicaciones en el studio de Eliasson, no, la cocina es un elemento que une, que permite que las relaciones entre colegas se eleven a un nivel familiar y no porque la comida sea el mecanismo catalizador, sino porque es la cocina misma y sus procesos: desde el adquirir la materia prima a través de huertos que se ubican en el techo del studio, pasando por conceptualizar platillos para eventos especiales, hasta el turnarse en grupos de colegas para lavar los platos, lo que hace que pase de ser un área más del studio a ser el sistema que conecta y permite a quienes trabajan ahí ser más ellos mismos en un ambiente profundamente creativo y profesional.

Imagen del interior del libro 'The Kitchen'
El interior de ‘The Kitchen’

"Cooking is caring for others. It is a gesture of generosity and hospitality that funtions as social glue; it amplifies social relations and translates thoughts into food, into giving and sharing. When we cook, we both use the wrold and produce it at the same time. And through eating, we take in the world, bringing light into our bodies. Take a piece of lettuce — it is essentially stored sunlight. Since the lettuce could not have grown without being exposed to the sun, you could say that it acts like a solar cell. By eating, we take in this energy."— Olafur Elliason.

Al igual que cualquier obra creativa, el estudio de cualquier artista/inventor/creativo es inútil si se repite, si es clonado o si es instalado en cualquier otro lugar con un beneficiario nuevo. Un estudio tiene que estar adaptado al gusto y la necesidad de cada creativo y comunidad, no puede ser un copy and paste. Por eso hay que agradecer siempre que un artista/inventor como Olafur Eliasson permita mirar el diseño, la ergonomía, la arquitectura y la logística de su studio, porque inspira y provoca que uno repiense en cómo puede hacer que sus procesos del día a día en su espacio de trabajo sean más nutritivos y cómo puede rediseñar las funciones de cada elemento del espacio donde trabaja para que pase de ser un espacio personal a una plataforma para la colaboración inventiva.

Imagen de una receta de falafel, hummus y pesto, pertenecientes al contenido de 'The Kitchen'
Falafel, hummus y pesto – recetas dentro de ‘The Kitchen’.

‘The Kitchen’ es un libro que vale la pena leer, sus fotografías en alta calidad son un deleite, además, la cocina del studio es en su mayoría vegana, y en el libro, los colaboradores de la obra ponen especial énfasis en compartir las recetas, a las que si tiene acceso a ingredientes semejantes, se pueden poner en práctica.

Asako Imawa y Lauren Maurer son coautores en de este libro, no sé qué más puedo decir para recomendar esta lectura, excepto, que ‘The Kitchen’ es una mirada conceptual sobre el papel de la cocina en la nutrición creativa.

Video presentación de ‘The Kitchen’

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Olafur Eliasson, The Kitchen y el studio apareció originalmente en FelipeRM.Studio.


*Excepto por la fotografía de portada, todas las demás imágenes han sido tomadas del sitio web: Studio Olafur Eliasson.