Imagen combinada de la portada del sitio OnlyFans + el poster de la película 'Disobedience'

OnlyFans Disobedience

«Ya voy a abrir mi OnlyFans» es el comentario común ante el desencanto económico de la realidad laboral millenial, es aceptar con humor que el dinero no alcanza para los muchos agasajos que nos ofrece la publicidad, al final, en el Internet hay gustos para todos y claro que enseñar un poco de piel (o mucha) siempre atraerá curiosos y morbosos, pero obviamente aunque muchos están conscientes de las oportunidades que esta y otras plataformas ofrecen, se necesitan ciertas condiciones para efectivamente emprender un negocio utilizando esta tecnología.

Hablar de OnlyFans es hablar de sexo, de pornografía, y del fenómeno económico que el Internet facilita. Igualmente, hablar de sexo, pornografía y de la economía basada en la capitalización del contenido sexual es hablar también de los tabúes y de los peligros y delitos que la misma tecnología facilita. Aunque me gusta creer que en estas décadas del nuevo milenio hay una mayor aceptación sobre la variedad en las preferencias sexuales y que hay nuevas evidencias que cuestionan los dogmas de la sexualidad, temo que hay mentes que se están aferrando con más fuerza que nunca a sus creencias fundamentalistas sobre cómo debería practicarse la sexualidad, y peor aún, temo que entre más se abren las mentes a entender la pornografía y la prostitución y las preferencias sexuales, más surgen personas que tienen peligrosas actitudes que trasgreden los derechos de otros.


«Disobedience» es una película de Sebastian Lelio, protagonizada por Rachel Weisz, Rachel McAdams y Alessandro Nivola. Explora la delicada relación entre la homosexualidad y las creencias religiosas del judaísmo ortodoxo en Estados Unidos. En el desarrollo de la historia Dovid Kuperman (Alessandro Nivola) se encuentra estudiando la Torah con jóvenes discípulos de la sinagoga y discuten el significado de un versículo que habla sobre el erotismo, esta escena es el punto clave de la historia, no tanto el hecho de que Esti (Rachel McAdams) viva con sus preferencias sexuales oprimidas y tenga un profundo enamoramiento por Ronit (Rachel Weisz). Es el punto clave porque la Torah es un libro con una colección de pensamientos y narraciones acumuladas por milenios y al igual que la Biblia, el contenido de estos los libros religiosos son interpretaciones históricas y narraciones que buscan darle forma a la identidad de un grupo social. Pero su valor no viene de las palabras o de la descripción de los hechos cuando fueron escritos, sino de la constante interpretación que se hace de ellas y de la formulación de reglas con las que se rigen las vidas de cientos de generaciones.


Sería muy irresponsable omitir el papel de la religión en la economía global y local. En medio oriente la religión y sus preceptos aún tienen un peso enorme en el desarrollo de la sociedad, porque sus leyes religiosas determinan las costumbres y las formas en cómo deben administrarse los recursos. Las religiones judeo-cristianas tienen una influencia especial en el desarrollo familiar, la cuál es el núcleo de las economías en muchos países tanto en medio oriente como en occidente. La historia está marcada por los emprendimientos religiosos que muchas veces se han justificado con la evangelización como motivo para las invasiones y el colonialismo. En la época de la colonización en América, se buscó en toda la Biblia algún vestigio en «la palabra» que indicara razones de la existencia de las culturas mesoamericanas (o «indias»  como así se les designaba) y hasta cómo debían considerarse a los indígenas, es decir si eran «hijos de Dios», si eran salvajes, si descendían de alguna tribu de Abraham o si su estirpe en verdad se derivaba de Adán. Sea cual fuere la respuesta, la iglesia católica expandió su dominio en cada colonia que le fuera posible y con ello se amasaron fuentes de riqueza y se implementaron modelos económicos que definieron la existencia y futuro de miles de pueblos. Hoy las iglesias tienen menor influencia económica directa en el orden global, pero una vez más, su poder reside en las creencias y en la interpretación de sus textos.

Justamente la economía basada en el explotamiento de la sexualidad, ya sea la prostitución, la producción de contenido pornográfico o diferentes prácticas sexuales que se salen de lo «convencional», estuvo limitada a los rincones ocultos de la economía global gracias al peso de la moralidad basada en las creencias religiosas. Pero las religiones (las más grandes del mundo) son muy vastas y sería otra irresponsabilidad afirmar que la religión es la única responsable de las irregularidades e imperfecciones de la economía. Es el individuo quien a nivel personal después de ser expuesto a las contradicciones del dogma decide qué hacer con las creencias, si seguirlas de manera rígida y ortodoxa, si modificar a su favor las creencias o si las ignora y sigue otro camino para regir su vida.


OnlyFans recientemente ha decidido cambiar sus políticas de contenido, limitando el contenido sexual explícito dentro de su plataforma. Mastercard ha sido el responsable de esta modificación, aunque en un inicio fue una ronda de inversión lo que supuestamente desató este cambio porque al parecer ningún inversionista que se respete quiere tener que ver con una plataforma dedicada al aprovechamiento del contenido sexual, después se supo que Mastercard y sus regulaciones contra el contenido digital «para adultos» fueron la razón más probable.

Son pocas las empresas que permiten el procesamiento de pagos entre usuarios, negocios y bancos, las más conocidas son Mastercard, Visa y American Express. Juntas son una vértebra en el esqueleto que sostiene las finanzas globales. Estas empresas hacen dinero cada que utilizamos una tarjeta de crédito o débito para pagar en algún establecimiento físico o digital, lógicamente entre más negocios se unan a esta red mayores ganancias obtendrán estas empresas. Si la economía digital se extiende cada vez más a los miles de nichos que hay en el Internet y el contenido sexual es un negocio tan lucrativo y las plataformas de contenido sexual son tantas, ¿porqué una empresa que gana dinero con cada pago que se procesa utilizando su infraestructura sacrificaría estas fuentes de ingreso? Y porqué ¿OnlyFans que se ha popularizado tanto por el contenido sexual que se ofrece en su plataforma estaría dispuesta a obedecer las demandas de Mastercard?


Claro que la percepción del público, los clientes y los inversionistas sobre las empresas que procesan pagos puede ser la fuente del cambio en las políticas. El contenido sexual en el Internet ciertamente tiene casos de explotación sexual, redes de trata de mujeres, pederastia, pedofilia, violaciones, etcétera, así como otros contenidos violentos. Sin embargo mucho del contenido sexual también es fruto del diseño y producción de estudios profesionales dedicados a este mercado y está hecho para satisfacer las demandas mentales de los usuarios y aunque es explícito no cruza la línea al presentar escenas o imágenes que trasgredan los derechos de otras personas, porque el mismo profesionalismo de este material requiere actores, escritores y trabajadores que buscan trabajar en un negocio que sea positivo socialmente. 

También puede ser que el contenido sexual explícito en Onlyfans no es tan vasto y la plataforma ve a este contenido como un sacrificio que vale la pena correr a cambio de poder sostener su negocio, porque aunque Mastercard es la primera en poner estas reglas, todos los analistas coinciden en que Visa y American Express seguirán sus pasos.

O puede que entre los inversionistas que rechazan la oferta de inversión de OnlyFans y entre los directivos de Mastercard existan personas con un fundamentalismo religioso disfrazado y busquen mediante el poder que tienen imponer su perspectiva moral sobre el contenido que abunda en Internet.

Al final el Internet aunque en esencia es libre y permite la expresión individual, los sistemas que le dan vida, ya sean los distribuidores de contenido como CloudFlare, los procesadores de pago como Mastercard o PayPal y los fondos de inversión detrás de las startups están constituidos por personas con ideologías propias y como todo ser humano, buscarán ejercer su poder para tener un control sobre el sistema general. Si quienes están detrás de Mastercard tienen creencias limitadas sobre cómo debería ser el contenido en Internet, podrán utilizar el poder de esta red de sistemas para que las plataformas que sirven al usuario final se ajusten a sus ideas. Si los inversionistas tienen principios en los que no se permite apoyar plataformas que puedan permitir la explotación sexual en cualquier forma pues simplemente retirarán su dinero de aquellas plataformas como OnlyFans o PornHub y si las plataformas no logran extender sus operaciones utilizando su propio dinero, se verán sometidas a las reglas que los posibles inversionistas impongan. 

En todo caso, la imposición sobre el contenido sexual que hace Mastercard y las decisiones de política de contenido que hizo OnlyFans son una medida obtusa. Para Mastercard es muy sencillo imponer métodos tecnológicos que monitoreen el contenido y lo califiquen como aprobado o no según sus reglas, esto es un error porque sacan de contexto al material y el contexto no es algo que le puedas enseñar a una computadora o un sistema por muy inteligentes que sean sus algoritmos. Tampoco resuelve el problema de los delitos sexuales. No sé cómo OnlyFans o Mastercard estén actuando para ser parte de la solución en estos casos, pero la medida no impedirá que las personas cometan agresiones a la intimidad e identidad de otros, en el peor de los casos, las agresiones quedarán omitidas y será más difícil hallar casos gracias a la exposición del contenido. El problema más grande con este tipo de sanciones al contenido es que se tratan justamente como las reglas religiosas fundamentalistas, es decir «una sola regla debe aplicarse para todos los casos». Puede que las razones detrás de  limitar el contenido sexual en verdad tengan una justificación legal, puede que la cantidad de contenido sexual denigrante es tan numeroso que es necesario detener su propagación para evitar que se normalice, pero sin datos objetivos que justifiquen la decisión de Mastercard ni datos o evidencias que se puedan extraer de las plataformas, nos toparemos con solo algunos casos que sin dejar de ser alarmantes o importantes se convierten en noticias que hacen creer que las plataformas y el Internet y hasta la deep web están llenas de perversión.

Es cierto que ante la rigidez de las reglas de contenido, algunas plataformas sociales y muchas empresas han optado por comités que revisen el contexto de las denuncias para ejercer un juicio final. Sin embargo son mecanismos muy limitados en su acción ya que la cantidad de contenido que se publica en Internet supera por mucho la capacidad de estos comités para evaluar y emitir una resolución. Tampoco niego que el problema de regular el contenido es difícil ni mucho menos que deberíamos dejar que simplemente abunde el material sexual explícito sin colocar restricciones inteligentes en la web y las apps, pero por encima de todo este fenómeno, lo principal, creo, es extender el paradigma de la sexualidad y hablar más sobre estos temas, lo que es necesario en verdad normalizar es que la sexualidad, el deseo sexual, el erotismo y la experimentación sexual son componentes de la naturaleza humana. Muchos de los problemas sexuales son fruto de la negación de esta verdad y de la imposición de reglas religiosas sin sentido que solo oprimen al individuo, especialmente en los años de juventud. Y el aceptar y extender el entendimiento de la complejidad de la sexualidad puede ayudar a diseñar sistemas que protejan a las mentes más vulnerables del consumo de información explícita o puede ayudar también a crear sistemas o mecanismos que identifiquen cuando hay un verdadero problema relativo a la explotación sexual dentro y fuera del contenido. Ampliar el entendimiento y de la sexualidad humana puede ayudar a las personas a expresarse con libertad y respeto y eso se traduciría en producciones de contenido que no sean mas que burdas alteraciones de la realidad que pasen de ser fantasías a solo mecanismos para la masturbación sistemática y enfermiza. Y también es muy necesario aceptar que el contenido sexual nos gusta, nos ha gustado siempre y nos gustará siempre.

Gran parte de toda esta aceptación y entendimiento viene de cuestionar los principios referentes a la sexualidad que las religiones practican. La religión ha influido en una sola vía, siendo los que estudian las escrituras los que dictan cómo se debe vivir, en situaciones en las que el contenido sexual se vuelve un tema que literalmente afecta la vida de miles de personas que dependen económicamente de la producción de material para adultos se presenta la oportunidad para empezar a hablar más sobre si las regulaciones son justas con los terceros que hacen posible el éxito de las plataformas, se presenta la oportunidad para que los cuestionamientos sobre los principios tradicionales vayan ahora de los fieles a los estudiosos de las escrituras y para que los usuarios sean parte del diseño de las reglamentaciones y de los sistemas que monitorean materiales que agreden los derechos de otras personas dentro y fuera de los contenidos.

Tal vez el día de mañana OnlyFans se retracte de estos cambios en sus políticas, o las procesadoras de pago hagan más inteligentes y menos universales sus regulaciones, pero en vía de mientras, tanto usuarios como terceros necesitan poner presión para identificar las fallas en el sistema que sostiene a las plataformas de contenido y buscar involucrarse más a fondo en la construcción de estas herramientas tecnológicas que pese a ser imperfectas son un verdadero vehículo para la mejora de la sociedad a nivel global.


Fuentes


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