‘Regulatory Entrepreneurship’ de Elizabeth Pollman — O sobre cómo una empresa innovadora modifica la ley a su favor

  • Blog
Imagen compuesta de una fotografía de Elon Musk a la izquierda y una de Travis Kalanick a la derecha

A veces las empresas necesitan un empujón para poder crecer, otras veces… Empujan a la ley para crecer como lo desean.

Toma por ejemplo a Uber…

La estrategia para hacer que Uber se volviera LA plataforma por default para la «movilidad compartida» fue sencilla: 

  1. Diseña una app que logre resolver un problema que por años ha sido ignorado, en este caso: el servicio de taxis es insuficiente y en muchas ciudades deficiente y peligroso.
  2. Pide capital de riesgo para poder expandir tu base de usuarios y para poder pagarle a tus empleados que están a una sopa de fideos de volverse alérgicos al gluten.
  3. Aumenta los beneficios de usar la app: regala viajes gratis, sortea cafeteras entre los usuarios, baja tus precios al punto de operar con pérdidas, desarrolla un fuerte marketing para aumentar la base de conductores, desarrolla una narrativa sobre los posibles beneficios de Uber para el siglo XXI… Ya sabes, lo clásico.

Pero si nada de eso funciona porque simplemente la ley te prohíbe competir con la aletargada tecnológicamente industria del taxi o porque debes considerar a tus conductores como empleados y no asociados entonces: 

  1. Mueve a tus «fans» es decir usuarios más fervientes a presionar públicamente a los politicos a cargo para generar una especie de «activismo» pro Uber.
  2. Contrata a una inteligente firma de abogados que busque en la ley vacíos en los que tu plataforma puede operar.
  3. Une a tu junta directiva personas que tienen influencia política
  4. Lucha en los tribunales y resuelve a puertas cerradas tu permanencia en la industria y dominio de mercado.

«Emprendedurismo Regulatorio»

‘Regulatory Entrepreneurship’ es una investigación de Elizabeth Pollman, profesora de leyes en la Loyola Law School de Los Angeles. En este «paper» se plantea un fenómeno en el cuál empresas con poder de mercado (es decir con una base de consumidores grande) buscan modificar la ley a su favor, exclusivamente para beneficio de su principal línea de negocio.

En ‘Regulatory Entrepreneurship’ se estructura cómo es que empresas con un gran numero de consumidores, una presencia de marca fuerte en redes sociales y una gran capitalización, utilizan tácticas políticas y legales para consolidar su principal linea de negocio, buscando específicamente que la ley se modifique para que puedan operar sin contrariedades.

De acuerdo a Pollman, el «Emprendedurismo Regulatorio» difiere de la influencia corporativa en que modificar la ley es justamente lo que permitiría el desarrollo del modelo de negocio de la empresa y el lobbying corporativo persigue mantener el statu quo de una corporación mediante las relaciones políticas sin perseguir riesgosamente una modificación de una ley específica.

Osea, una corporación o empresa consolidada, ya está en una industria que opera bajo acuerdos con los que todos se mantienen en paz. En cambio para una empresa que innova en el modelo de negocios, justamente estos acuerdos legales impiden la ejecución de su «evil master plan» o también llamado: «modelo de negocios».

«Changing the law is not a side project, it is a material part of the business plan.»

—Elizabeth Pollman.

En el paper se menciona a uno de los ejemplos más públicos, menos discutidos seriamente y más conocidos: Tesla y por ende al buen Elon Musk.

Tesla por ejemplo, decidió vender directamente a los clientes, sin intermediarios, que en la industria automotriz son los concesionarios, o en inglés: car dealers. Para Tesla e Elon Musk los concesionarios no son benéficos para su modelo de negocios, de hecho son un eslabón que entorpece la experiencia de compra, pero la ley en EU, la cuál se diseñó hace décadas cuando las condiciones del mercado de venta de automóviles al consumidor eran muy diferentes, prohíbe que una compañía automotriz venda directamente a los consumidores. Tesla argumenta que los car dealers no tienen incentivos para vender sus automóviles (lo cuál es cierto) y por ende debe hacer el trabajo la misma empresa. 

Poco a poco y pese a las luchas de los concesionarios, en cada estado, Tesla ha ganado terreno. Pero para hacerlo ha buscado tanto la influencia política como recurrir a los litigios para que la ley se modifique a su favor.

El autor de este texto, quien es también un apasionado por la ingeniería automotriz y el automovilismo pero a la vez respeta mucho la existencia de los pequeños negocios, cree que aunque los concesionarios A.K.A. ‘car dealers’ son necesarios para la venta de automóviles, no son efectivamente el mejor vendedor para un Model S, 3 X o Y, ya que Tesla aprovecha los efectos de red de las plataformas sociales y los contenidos por Internet para anunciar las actualizaciones de sus pocos modelos, osea un concesionario no les produciría más ventas que un tuit de Elon Musk; algo que ni el CEO de Ford o VW pueden lograr.

Uber tiene historial de ejecutar tácticas en las que moviliza a su base de usuarios para mover la opinión política sobre el car-sharing. También utilizan su marketing para influenciar en los usuarios y no usuarios sobre cómo la plataforma es el «mejor futuro de la movilidad» (no lo es). Y es más hasta el ex-CEO de Uber: Travis Kalanick, apareció en una TED Talk hablando sobre lo absurdo de las leyes que impedían el florecimiento de su negocio. Ciertamente la industria del Taxi se quedó rezagada tecnológicamente y es mucho más práctico y hasta más confiable pedir un viaje por Uber, Cabify o Didi. Y muchas personas encontraron otra forma de obtener ingresos para sostener una parte de su vida. Pero no quiere decir que Uber sea hoy la plataforma que prometía transformar la movilidad ni tampoco es un modelo de negocios muy rentable para los conductores.

Sin embargo, el éxito de Uber como plataforma radica en su capacidad para operar en los márgenes de la ley y lograr que finalmente las regulaciones le permitan ingresar a nuevas ciudades, poniendo a temblar a la industria del taxi más que nada. Sus tácticas aunque son cuestionables, parecen no ser objeto de discusión cuando los beneficios para los usuarios son más grandes que el beneficio para Uber, ya que con cada país y ciudad en el que la plataforma logra establecerse, abre las puertas para otras plataformas de «movilidad compartida» (o taxis basados en plataforma) y esto solo hace que la oferta aumente y los precios bajen.

Es conveniente para los usuarios pero dudosa en los beneficios para los conductores.


El «Emprendedurismo Regulatorio» es un fenómeno que parece se repetirá a medida en que más industrias se enfrenten a una nueva empresa que llega a revolucionar el modelo de negocios. Elizabeth Pollman da en el punto al predecir que las empresas serán las que influyan más en la modificación de la ley (sobre todo estatal ya que en el plano federal es mucho más difícil que su influencia política tenga efecto) para favorecer a sus negocios. 

El autor de este texto considera que es importante saber cuándo una ley es modificada en una ciudad modelo (Nueva York, California, Londres) obedeciendo al modelo del ‘Regulatory Entrepreneurship’, ya que puede servir de plantilla para la modificación de la ley en otras ciudades y países. Y al mismo tiempo puede hacer sonar las alarmas para que la sociedad civil en otras ciudades considere y medite los pros y contras la llegada de un negocio innovador a su localidad.

«Regulatory Entrepreneurship» es una investigación que merece los minutos de atención y que puede ayudar a poner un nuevo filtro al observar las noticias sobre las empresas tecnológicas que crecen casi exponencialmente en poco tiempo.

Puedes descargar la investigación aquí: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2741987.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *